Mostrando entradas con la etiqueta placer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta placer. Mostrar todas las entradas
5/12/15
17/2/15
UN DIA O UNA NOCHE....
UN DIA…me gustaría que supieras que eres
especial. Lo eres. Lo eres por tus andares, por esa boca entreabierta que
anuncia la profundidad de un sueño, por tus dientes vestidos de novia dando el sí quiero a la risa floja. También
por esa mezcla de ceniza y nieve salpicada en tu pelo, y por tus ojos, sobre
todo por ellos, porque siempre me dieron la cordura justa y necesaria para
cometer locuras sin miedo. Gracias a tus ojos, corto y recorto los hilos que me
atan a lo terrenal y me siento libre.
Eres especial, como el tiempo cuando no es
tiempo sino momentos de placer, felicidad, pasión, sino vida. Créeme, eres
único. Lo eres porque la suma de tus imperfecciones son problemas resueltos, son
soluciones perfectas. Después, tras la superficie, debajo de toda esa piel nacida
solo para que la toquen, encuentro la calma, el oleaje del mar. Y allí, a mi
playa particular que es tu pecho, voy a encontrarme cuando no sé ni quién soy,
a escuchar los latidos de un corazón sin precio. Siento su bombardeo con prisa,
con mucho ritmo y es magnífico.
UNA
NOCHE… me gustaría decirte que tu simple existencia cambió para siempre la
complejidad de la mía. Ahora mi presente fluye como las bases de las canciones
que animan nuestras madrugadas de cine, sin película. Esas madrugadas bajo las
sábanas, de escenas de cama, abrazo y cigarro. Un día o una noche, sinceramente
no importa, escribiré que nuestro equilibrio es inimitable.
11/12/13
A las doce de la noche
Quise ser un poco
princesa y esperé a que el reloj marcara las doce. Cinco minutos
después, con la luz apagada, me apeteció olvidar el romanticismo.
Agarré a dos manos la evidencia de un hombre desnudo, como si
sujetara el extremo de la cuerda que fuera a salvar mi vida.
Mientras, él buscaba mis alegrías con la punta de la lengua. Nos
entendimos. Cuando la escena se llenó de intimidades, la vergüenza
se me antojó estúpida, entonces relajé las piernas y su barba, que
sabía que la humedad se esconde bajo las sombras, siguió el camino
correcto.
Hay oscuridades que
huelen a placer y la de aquella anoche fue buscada. Con el rostro en
llamas, le supliqué una vez más y las siguientes veces vinieron
solas. Primero lento, luego más rápido. El tiempo, metido en la
cama, transcurrió al ritmo de nuestros vaivenes. Nos besamos la piel
y jugamos a querernos como si el amor nunca nos hubiera dolido.
Recuerdo cada dedo y sus efectos, el suspiro ardiente, el
sexo agradecido. A la mañana siguiente, aún con el sabor del cuerpo
en la boca, protegimos el recuerdo con repeticiones. Nos despegamos
sin saber muy bien el por qué, era tarde o muy temprano. Me vestí y
le dejé un beso en la mejilla como si fuera el único trozo de carne
que me quedara por conocer. Ayer, lo volví a ver, a eso de las once
menos cinco de la noche. Yo estaba hambrienta y él decía que tenía
frío.
A B.M.S.
Era irremediable que de sus historias de noches alegres y madrugadas turbias no surgiera la inspiración.
Prometo más y mejores.
A B.M.S.
Era irremediable que de sus historias de noches alegres y madrugadas turbias no surgiera la inspiración.
Prometo más y mejores.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
